HENRI ATLAN
Con razón y sin ella como en una historia que se atribuye probablemente sin razón al Talmud : un maestro hacía justicia ante sus discípulos entre dos querellantes. Tras una larga reflexión, el juez decidió dar la razón al primero en exponer su caso. Pero, cuando hubo terminado el segundo su defensa, el juez también le dio a éste la razón. Tras otra reflexión, el maestro contestó a los discípulos que le manifestaban su sorpresa : «En efecto, vosotros también tenéis razón». Esta obra quiere demostrar que existen varias maneras de tener «razón», todas legítimas aunque distintas, para dar cuenta de todo cuanto nos informan nuestros sentidos. Afirmamos con razón que distinguimos los objetos y los métodos de las ciencias físicas, de las ciencias de lo vivo, o de las ciencias del hombre, con sus distintos intereses y movimientos y también con los de tradiciones místicas y míticas en las que aprendimos a reconocer la posibilidad de una u otra racionalidad. Afirmamos sin ra