PEDRO SALINAS, JORGE GUILLÉN
Cualquiera que conozca, aunque sólo sea superficialmente, la importancia de Pedro Salinas y Jorge Guillén ya no sólo como poetas, sino también como miembros destacados y activos protagonistas de la llamada generación del 27 y como figuras públicas que fueron, testigos lúcidos del desgarro provocado por la guerra civil y el exilio, puede intuir hasta que punto esta correspondencia trasciende lo estrictamente personal, la autobiografía, para pasar a ser también un auténtico testimonio histórico y literario, la biografía de toda una época. La correspondencia se divide en dos tramos : el primero, de 1923 a 1936, del que sólo se conservan las cartas de Salinas -ya que este perdió las de Guillén durante el trajín de la guerra civil-, en el que, pese a la ausencia de la voz guilleniana, participamos del extraordinario ambiente artístico y literario que iluminó la vida cultural española durante es