FRANK SCHIRRMACHER
Vivimos en un estado permanente de subasta. Toda nuestra biografía, los logros conseguidos, nuestros sentimientos todo se evalúa en un constante me gusta. Los modelos mentales económicos han conquistado al resto de ciencias sociales, y la absurda idea de que el ser humano es egoísta se ha convertido en algo así como una ley natural. Vivimos conectados a esas premisas, desde la genética hasta la moral, desde las altas finanzas hasta las cuentas de Facebook o Twitter. Todo ha quedado reducido a la teoría de la elección racional, del propio interés. Una tesis cuyo origen se remonta ala Guerra Fríay que no sólo no funciona, sino que ha sido manipulada para ser aplicada en beneficio del mundo financiero y en contra de teoría basadas en modelos cooperativos. El sistema capitalista se nos está escapando de las manos. El dictado de la nueva economía en la que los ordenadores gestionan los mercados de acciones y divisas nos indica que los Gobiernos están perdiendo su independencia y su autonomía y