LUIS BÉJAR
«Antes de convertirse en Zalacaín el Aventurero, el llamado Teodoro Sagredo Blanco era un profesor de instituto un tanto asqueado del oficio, aunque cumplidor, eso sí, en la medida en que esto era todavía posible. Hasta que un día, a unos meses apenas de cumplir cincuenta años, la cagó por el simple hecho de afeitarse la barba».Así, de este modo brillante, comienza la novela y las peripecias del tal Teodoro Sagredo Blanco.El afeitarse la barba lo convierte, a los ojos de los demás, en otra persona. Nadie, ni su propia familia, su infiel mujer y sus hijos, creen reconocer en el rasurado Teodoro al barbado Teodoro. Como este señor sin barba insiste en ser el que era antes, el barbado, es recluido en un manicomio, la Residencia Social Asistida Nuestra Señora el Amparo, y a la que el narrador decide llamar «el reino de Aglapsia». Allí establece relación con su médico; con la madre superiora de las monjas que atienden el hospital, significativamente llamada Sor Adolf; con un extraño personaje llamado Julián Gavanz