MORT ROSENBLUMM
¿Cómo y por qué un fruto tan pequeño como la aceituna ha generado, y genera, tantas pasiones? El caso es que la historia de la aceituna se remonta, siendo ya símbolo de gloria en la Grecia antigua, a la noche de los tiempos, acompañando las vicisitudes de toda una civilización, que nace en el Mediterráneo y se expande allende mares y océanos. En 1986 Mort Rosenblum compró una pequeña parcela en la Provenza, donde había olivos abandonados desde la época del Rey Sol en Francia, y consiguió revivirlos, gracias a la ayuda de unos vecinos, cuyos conocimientos acerca del olivo se remontan a Plinio. No es de extrañar, pues, que se haya convertido en un entusiasta de la Olea europaea y de su papel en la historia y la civilización; de su cultivo y comercio; de su lugar en la cocina, en las bibliotecas y en su corazón. Entre los olivareros y los fabricantes de aceite descubrió todo un nuevo mundo lleno de humor y sabiduría. En su aventur