PIERRE CHODERLOS DE LACLOS
Afirmaba en 1939 el gran novelista, pensador y político francés André Malraux en un texto que reproducimos aquí a modo de prólogo : «Las amistades peligrosas es el relato de una intriga». Si por intriga se entiende la posibilidad de influir sobre los hombres utilizando sus pasiones, o sea sus debilidades, tenemos sin duda entre las manos una de las más notables novelas de intriga, pues de lo que se trata aquí es exclusivamente de pasiones y de las maniobras a las que se entregan, con extrema astucia, lucidez y cinismo, los protagonistas para alimentar y controlar en todo momento el juego de la seducción, del deseo sexual y de la vanidad. Algo en este juego, en principio sometido a los rigores de la inteligencia y del conocimiento, escapa, sin embargo, a su gobierno : esa sombra de fatalidad que late en todas sus jugadas no es otra que el erotismo. Un erotismo que nace de y en la coacción de las leyes del propio juego. Veamos : Valmont quiere acostarse con la marquesa, que ya