FÉLIX OVEJERO
Una biografía tan larga como la del socialismo, todavía sin concluir, no permite balances simplificados. Por lo menos hay que resistirse a la inmediata tentación de hablar de fracaso. No sería justo con los esfuerzos de tanta gente y, sobre todo, no sería cierto. No podemos ignorar que el ideal socialista se utilizó para legitimar la barbarie totalitaria, pero tampoco que buena parte de los derechos y de las conquistas sociales que hoy nos parecen irreversibles no existirían sin la lucha política de los socialistas. Y, entre esas conquistas, una muy fundamental: la democracia.Excluidos los diagnósticos rotundos, con el repaso de las conquistas y las derrotas, de las experiencias y de las propuestas, Proceso abierto permite atisbar los retos a los que se enfrenta cualquier intento de refundar el proyecto socialista. Dentro de las posibilidades de prospección de la teoría social, el proyecto habrá de encarar las tres tareas de siempre: precisar el ideario, señalar el objetivo y sugerir el camino.