FERRY, L.
Las sociedades contemporáneas nos incitan a pensar la «realización» como un modo de soñar despierto. A veces son sueños de posesión. Pero otras veces son sueños de seducción, donde aparecemos al fin como individuos dotados de cualidades sublimes, virtuosos de un instrumento musical del que hasta entonces sólo habíamos extraído sonidos angustiosos, campeones de un deporte que comenzaba a desalentarnos, haciendo gala de virtudes insospechadas ante los demás... ¿Podemos conformarnos con eso? Para responder a la cuestión de la «buena vida», la sabiduría antigua invitaba a los humanos a regir su existencia según principios trascendentes. Por ejemplo, veía en la armonía de la naturaleza o en el esplendor divino modelos dignos de imitación. Mucho tiempo después de la «muerte de Dios», la humanidad experimentó la necesidad de sacralizar ideales la patria, la Revolución para dar sentido a la existencia. Ahora, incluso tales horizontes se diluyen. Este libro relata la historia de las grandes respuestas del pasado, la