MICHEL FOUCAULT
En el año 1835, en un pueblo del norte de Francia, un joven de veinte años asesina brutalmente a su madre, su hermana y su hermano. Cuando lo detienen, casi un mes después del parricidio, varios testigos han declarado : todos concuerdan en que es un demente, porque siempre mostró un comportamiento «extraño». Sin embargo, el parricida, Pierre Rivière, tras su detención, escribe en la cárcel una Memoria, aquí reproducida, en la cual, con gran coherencia, si bien con la torpeza propia de un campesino, expone los antecedentes que lo llevaron a cometer semejante crimen y cómo, deliberadamente, lo planeó y lo llevó a cabo. Para la justicia no hay delito sin móvil y sin castigo. El móvil real, que expone Rivière en su Memoria y que induce al lector a aceptar como «lógico» su crimen, no puede, sin embargo, parecerle aceptable a la justicia, o en todo caso todo lo contundente y claro que exigen las leyes. Así pues, no tiene más remedio que construir, a partir de las declaraciones de los