La saragata

05 JUN

EL PEOR ESCENARIO POSIBLE

Per Mireia Otín Ros
EL PEOR ESCENARIO POSIBLE

«[…] y entonces te das cuenta, en la preeminencia del pensamiento que te dan los años de espera, de que no sabías absolutamente nada aquel día en el que llegaste a tu casa más temprano de lo habitual, no sabías nada entonces, pero ahora sí: sabes que las rocas, los océanos, el fuego, el espacio exterior, todo forma parte de la realidad en la que estás inscrita, y sabes que ese vínculo entre tú misma y el universo es inquebrantable y que se remonta a los mismos orígenes de la creación. También yo tengo una edad geológica, dices, y al decirlo ya no te sientes insignificante ni sola».

 

A esta conclusión llega la protagonista de «Algunas verdades del mundo en el que te ha tocado vivir» cuando el día que vuelve un poco antes de trabajar, sorprende a su marido saliendo de la casa de la vecina aún con los pantalones fuera de sitio, toda una serie de eventos cruciales que hacen volar por los aires la realidad que conoce a golpe de mazo. Literalmente derrumbando paredes para hacer una estancia más amplia es como los operarios y presentadores del reality «La casa de tus sueños» se encuentran con esvásticas y fotografías, un santuario nazi aparece entre los escombros de la anodina casa de una pareja de oncólogos. No hay diagnóstico posible para las voces del grupo de adolescentes en «Sentimental punk». Marginados por las peculiaridades que cada uno presenta, terminan encontrando la fuerza en la rebelión de un «nosotros» que consiga devolverlos al mundo real fuera de las instalaciones en las que se encuentran encerrados.

 

Es precisamente la búsqueda de apoyo y unión en este «nosotros» —como diría Lola López Mondéjar, un sentimiento oceánico— junto a grandes dosis de humor, lo que acaba equilibrando de forma positiva las realidades un tanto catastróficas que nos presenta «El peor escenario posible».

 

Igual de ojipláticos que los niños del primer relato cuando se esconden en el recreo para hacerle preguntas al furby oráculo, con esa misma incredulidad asistimos a una serie de situaciones absurdas justo antes de que terminen dinamitando y transformando a los personajes. Quién sabe si las terroristas que pretenden acabar con el fútbol, la degradación acelerada del medio ambiente o la monumental torre de mierda que aparece de repente en el centro de la ciudad, son visiones de futuro del propio furby.

 

Alejandro Morellón explicaba que cuando escribió el relato del furby, «Pájaros que cantan el futuro», se encontraba viviendo en París en pleno clima de tensión después de la toma de rehenes en Bataclan y las explosiones suicidas. La numerosa presencia policial no hacía sino reforzar la sensación de miedo, de alerta ante alguna posible acción o atentado. Y en medio de este panorama, de camino por las calles francesas, apareció un grupo de personas que corrían en dirección contraria y, como le hubiera pasado a cualquiera, se imaginó «El peor escenario posible». Cuando le preguntó a una de las personas que corría, le dijo que estaban buscando un pokémon legendario en Pokémon Go. Así es como las situaciones más cómicas e inimaginables pueden convivir al mismo tiempo con la terrible realidad.

 

Y es que de algún modo habitamos una continua tragicomedia en la que tienen que ayudar a famosos enfundados en trajes imposibles a subir las escaleras de la MET gala, mientras se acumulan las fundas de los cadáveres de niños en Gaza. La literatura de JK Rowling le dio a Hermione un «giratiempo» para que pudiera asistir a más clases de las que en principio le correspondían. A mí me gustaría inventar ahora un «giraforma» y ponerlo en las manos inertes de todos estos niños inocentes para poder asistir al espectáculo de la gravedad, un montón de cuerpos increíblemente adornados y rígidos en estado de descomposición cayendo escaleras abajo en la MET gala, mientras los niños sonríen con las palabras de María Antonieta de vuelta en la boca: «Let them eat cake, now».

 

 

 

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