NOEL M. TICHY
Jeff Immelt, presidente ejecutivo de General Electric (GE) tomó la decisión personal de crecer mediante la investigación y el desarrollo e hizo de GE la primera empresa mundial en crecimiento tecnológico. Jim McNerney, presidente ejecutivo de Boeing, cuyo criterio estratégico le ayudó a revitalizar su empresa, implantó de nuevo una cultura de confianza y respeto. A. G. Lafley, presidente ejecutivo de Procter & Gamble, se jugó 57.000 millones de dólares para comprar Gillette y reinventar su empresa. Todos ellos tuvieron algo en común: buen criterio para tomar la decisión acertada. Ya hablemos de presidentes de gobierno, de presidentes de empresas, de entrenadores deportivos de primer nivel o de generales en tiempos de guerra, los líderes se recuerdan por sus mejores y peores decisiones. Ante la ambigüedad, la incertidumbre y las exigencias contradictorias, la calidad del criterio que posea el líder determina el destino de toda una organización