ANTONIO J. DURAN
En un tiempo impreciso situado a mediados del primer milenio, cristalizó en la India una forma especial de escribir los números en la que el cero ocupaba un lugar protagonista. Desde allí, y a lomos del ?amante imperio islámico surgido de las prédicas de Mahoma, ese sistema numérico recorrió un largo camino hasta alcanzar Europa, desde donde se extendió al resto del mundo. El viaje de los números fue largo, no sólo por los muchos siglos que le tomó hacerlo, sino también por la amplitud y diversidad de la ruta realizada a través de un territorio que va de la India a España, pasando por Oriente Próximo y ambas orillas del Mediterráneo. Pero los números no viajaron solos. Por ese itinerario y al mismo tiempo transitaron sederías chinas, perfumes de Arabia y esclavos. También lenguas, religiones o tradiciones literarias como las de Las mil y una noches. Pulsiones económicas, políticas y religiosas todas ellas que han hecho que a lo largo y ancho de esa ruta los seres