DORION SAGAN, ERIC D. SCHNEIDER
Las estructuras complejas una bacteria, un ser humano, una empresa comercial, el conjunto de una sociedad no sólo se reproducen, sino que, en general, tienden a mantener estables sus sistemas y sus características más relevantes. Tal vez sea éste el rasgo más definitorio de la vida. Pero la vida es también un flujo de energía y, por lo tanto, está sometida a la segunda ley de la termodinámica, que postula que la energía de los sistemas tiende a la homogeneización y al equilibrio de todas las temperaturas y presiones. ¿Cómo se compagina esta tendencia del universo a la muerte térmica con la proliferación y extensión de la vida?Para Schneider y Sagan, precisamente ese impulso hacia el equilibrio absoluto del que habla la termodinámica se encuentra detrás de todos los fenómenos asociados con la vida, sus orígenes y su complejidad: la evolución de las especies, el sexo, la ecología e incluso la economía. La termodinámica de la vida tiene uno de sus puntos de arranque en las intuiciones que el físico Erwin Schrö