DUGAST, J.
Durante los años transcurridos entre 1880 y 1910, la vida cultural de las sociedades europeas experimentó una transformación radical. En la mayoría de las naciones aparecieron nuevas formas de diversión y de vida social vinculadas al progreso y a la expansión de la vida urbana. Las relaciones entre artistas e intelectuales se hicieron más intensas. La aparición de los instrumentos modernos de difusión cultural --tales como la prensa de gran tirada, las revistas literarias y artísticas, las grandes exposiciones, los espectáculos de masas, los acontecimientos deportivos e incluso el music-hall y, ya por entonces, el cine-- contribuyó a una cierta homogeneización de las prácticas en todo el continente. Al mismo tiempo se consolidaban ciertas identidades fuertemente reivindicadas y se manifestaban o se volvían a descubrir algunas tradiciones culturales hasta entonces olvidadas, como las de los países escandinavos. En este libro se examinan las diferentes facetas del mosaico de culturas que constituían la Europa