JOAN / CASALD LIGA, PERE GUERRERO PERUGA
Prólogo de Francesc EscribanoContracubierta de Eduardo GaleanoPEDRO CASALDÁLIGAEn la Amazonia del Mato Grosso se le conoce como Dom Pedro, un hombre de aspecto frágil que lleva más de tres décadas alzando su voz a favor de los más pobres de entre los pobres. Su divisa es «no poseer nada, no llevar nada, no pedir nada, no callar nada y, de paso, no matar nada» y con ella ha desafiado a los latifundistas, especuladores y militares de São Felix do Araguaia y a la Iglesia Católica que lo ordenó obispo un ya lejano 23 de octubre de 1971. Desde entonces, Pedro Casaldáliga (Balsareny, Barcelona, 1928) ha sido el apóstol de los excluidos, la voz de la Teología de la Liberación, un hombre de paz, pero también un poeta que reza y lucha y que, cuando llegue el momento, desearía «morir de pie, como los árboles» y ser enterrado en el cementerio de los indios karajás, donde van a parar los sin nombre, los asesinados. En sus versos se escucha el rumor profundo de la Amazonia y la voz de los sin voz, cuya mirada limpia y ser