ÁLVAREZ, T. Y CABALLERO, M.
Cuando los narradores épicos de la era homérica aludían a la magnificencia de los palacios de Néstor y Menelao, no sólo conseguían entretener a quienes les escuchaban, sino que también estaban integrando socialmente a la sociedad helénica e incitando al consumo. Ya entonces, los aedos eran primitivos sacerdotes de la comunicación, porque ésta es algo inherente al hombre como ser social, no un invento de analistas, sociólogos o publicistas de la edad moderna. El fenómeno comunicativo no es algo asociado a la civilización industrial. Lo "nuevo" del mismo, en nuestra época, es la especialización de las tareas, la delimitación de puestos específicos para los comunicadores y la nueva valoración del hecho de comunicar en razón de sus rendimientos económicos y sociales. El éxito de una organización política o empresarial, incluso de una persona, está en su capacidad para ofertar y "vender" productos, servicios o simplemente ideas. Pero los productos o servicios ya no son en gran medida lo que son, sino lo que decimo